sábado, 5 de diciembre de 2015

APOCALIPSIS LUEGO -POEMARIO (PROSA)


CAPÍTULO 1

El Salvador le entregó a su siervo la sublime profecía: el Armagedón, el milenio, las copas, las trompetas, la caída del anticristo y de Babilonia, el juicio, el cielo nuevo. Todas las puertas y cerrojos se abren, el velo se corre al fin. El tiempo está cerca, espeluznantemente cerca, los ángeles nos preservan según el plan del Padre y Su regresó ya se instaló en la agenda mundial. Dichoso es el que lee y mastica despacio la santa palabra, quemándose por dentro al degustarla, alucinándose. El futuro es nuestro y está a la vuelta de la esquina, la gloria impía del enemigo cuenta sus últimas horas, los incrédulos se transportan con sus últimas burlas, al vacío. El lago de fuego no es una paranoia de la teatralidad. Las siete iglesias son el espejo de la cristiandad, el primogénito de los muertos nos lavó con su sangre,transformándonos en militares de noble sangre azul. Vendrá en las nubes como en el día de la ascensión, en la cual desapareció entre las nubes, temporalmente. Nuestra esperanza culminante es una segunda venida que se transmitirá vía satélite y por internet, a todos; y lamentarán su desobediencia con un cuchillo en la garganta. Es el principio, el intermedio y el fin del fin y de todo: de lo visible, de lo invisible, de lo creado y de lo planificado. Jesucristo es Dios, el único y suficiente Dios. El Espíritu Santo descarga en la isla de Patmos su revelación al apóstol Juan sin miramientos, un siervo copartícipe del sufrimiento y de la gloria de Dios. Las siete iglesias totalizan la realidad de la iglesia peregrina y los siete candeleros su luminosidad y fogosidad, un número siete que en la Escritura implica plenitud. El candelero fiel no se apaga, es testimonio de oro refinado. La espada dividirá a las ovejas de los descarriados y el velo de los misterios se levantará en seco, y el terror se apoderará de los incrédulos y fingidores. El que no acepte a Jesucristo de rodillas temblará en el Hades y el día de nuestro fallecimiento está en Su mano. El trayecto al infierno es directo y vertiginoso. El Apocalipsis se engancha al hoy y a los desenlaces.

CAPÍTULO 2

      1)            EFESO

Perdiste tu primer amor a Dios, la devoción, y el pastor del rebaño lo tiene bastante claro. La diestra de Cristo Jesús es el lugar más seguro y su presencia entre los candeleros está garantizada. El ángel del Señor es un siervo no un arzobispo. Conozco tus obras, paciencia, laboriosidad y rectitud. Eres un evangelista que ha soportado atropellos, calumnias, persecuciones y todo tipo de angustias, con lealtad y sin desplomarte en medio de las refriegas. Menosprecias las jerarquías y la religiosidad barata, mas te enfriaste y extraviaste la mística de los comienzos. El árbol de la vida continúa ahí, en el edén. A los vencedores los galardonará el propio Salvador. Arrepiéntete ahora, todavía queda tiempo.

       2)            ESMIRNA

Iglesia amarga, colmena de mártires, perseguida por la furia de las tinieblas, inmortal. Padecerás como Job, como Esteban. Esa sangre que es semilla navegará por los siete mares, por las cloacas. No posees tierras ni edificios, mas eres rica, y tu fidelidad transformará la historia. La sinagoga de Satán es el germen de la humillación. Las tribulaciones durarán diez días y el romanismo te volverá a torturar diez veces. El sufrimiento ha mantenido viva y lúcida a la genuina iglesia, a través de los siglos. Los vencedores se mofarán de la muerte segunda.

       3)            PÉRGAMO

Pérgamo, te institucionalizaste, te vendiste, te apartaste del evangelio primitivo de Jesús, aferrándote a tus tradiciones y paganismo manufacturados. Te casaste con la mundanalidad y el fariseísmo bien explicado. La espada de dos filos es un ultimátum y tu fe y testimonio se debilitaron al extremo, engordando las barrigas y bolsillos de los obispos. La iglesia que se fusiona con el Estado ya no es iglesia de Jesús, es una empresa. Gracias Constantino, por politizar y degradar a la grey, quitándole a millones y millones la piedrecilla blanca.

       4)            TIATIRA

Los ojos con llamas de fuego traen la ira santa. Aún no se aburren de fornicar y de paganizar la tierra. Grandes obras de caridad y grandes abominaciones; apresada por el protocolo, la pompa y los nuncios. Sentaste a Jezabel en el trono con jolgorio y cánticos, poniendo a la Tradición casi sobre todo lo divino. Convertiste a la iglesia en un Estado, en un bodrio. Los hijos de Tiatira están enfermos y heridos de muerte. Te arrojarán por la ventana del palacio blanco. Ritualizaste desde el vestuario hasta la adoración a Dios y el santo formal es aquel que cumple con el perfil y los procedimientos estipulados por la multinacional. El sendero estrictamente apostólico no te es suficiente. Alabas a Jesucristo con tu boca y al mundo con todo tu alma. La idolatría de la religiosidad popular es abrumadora, con estatuas y apariciones por todos los rincones posibles. Eres capaz de quemar vivo en una hoguera al que te grite sin contemplaciones en la cara el nuevo pacto tal cual.

CAPÍTULO 3

       5)            SARDIS

Como las estrellas, cada cristiano posee luz propia. La iglesia verdadera descansa en la palma de Cristo. Discípulo del Redentor, divórciate de esa iglesia nominal, multitudinaria, poderosa, terrenal y excesivamente dúctil. Extermina el paganismo y los mandamientos de hombres, los odres viejos no contendrán el vino nuevo. Sardiano, clava el evangelio puro en tu alma, y huir despavorido de la gran prostituta no basta. El remanente fiel jamás apagará la llama del Crucificado. La Escritura es la única y suficiente Palabra de Dios. Hay sardianos que son más descarriados que los paganos. La vestidura blanca será la señal del triunfo imperecedero.

      6)            FILADELFIA

Esparciste la Palabra por miles de lugares. Cuando el Padre abre una puerta nadie la cierra. Retén la Palabra al pie del cañón, presto, que intentarán robarte los tesoros de la salvación. Vomita sobre los formalismos y la religiosidad humana, y si triunfares serás una columna más en el templo, viviendo la nueva alianza con pureza y claridad. Sobrevivirás a las pruebas y tribulaciones, por la fe. Esculpirán en ti el nombre y la ciudad de Dios.

      7)            LAODICEA

Decídete de una vez de que lado estás y asume las consecuencias perennes de tu opción. O habitas en la casa del Padre o en el exilio dominante. No eres una iglesia ni fría ni fogosa: eres nada. La tibieza es la esencia del hoy, del pasado mañana. Te crees autosuficiente siendo una egocéntrica espiritual. Te miras al espejo y no ves la pudrición. El Redentor te invita a su santa cena, con amor, mas debes renunciar a toda la basura que has acumulado durante los siglos y de la cual hasta te sientes orgullosa. Grandes y hermosos templos, pequeñas y horribles almas. Sí, estás ciega, pobre y desnuda. La salida es el arrepentimiento total y la conversión, buscando la llenura del Espíritu Santo con ardor. El que dice que tiene oídos, que oiga entonces. Toda sal que pierda su sabor será aplastada.

CAPÍTULO 4

Adiós era de la iglesia, era de la gracia. El rapto libró a la iglesia glorificada. La adoración a Dios es ensordecedora. El trono es la perfecta santidad y conocimiento, con un círculo de una fidelidad de hierro. Juan, sentado en la platea, lo vio todo. El rapto nos sorprenderá distraídos, laborando. A los discípulos se les recibirá en las nubes. La gloria del Nazareno resplandece y alucina, con todos los salvados disfrutando de la tanta luz, de las coronas, de las condecoraciones y otros certificados. El día de hoy el juicio reemplaza a la gracia, sin reversas, sin demoras y sin titubeos. Jamás dejemos de adorar a la Santísima Trinidad.

CAPÍTULO 5

El que fue sacrificado, ahora es idolatrado a rabiar, el que fue indigno ahora es digno de todo, absorbiendo guitarreos por los siglos de los siglos. Nadie fue merecedor de tomar el libro, ni los obispos, ni los profetas ni los pastores. La ensalzada diosa María católica tampoco fue digna, que se supone que viviría cerca del trono. El Redentor solo fue el que pagó nuestras deudas, derrotando al usurpador y príncipe de las tinieblas. El que era siervo hoy es un rey de reyes, que había preparado la heredad desde los inicios. Lo visible y lo invisible son de propiedad del Padre.

CAPÍTULO 6

La ira terrible del Juez se hace presente, con la presteza y potencia de un rayo. Recibirá una corona temporal y una cruel espada, y en un diplomático y cínico caballo blanco se apoderará de todo, entregándole al mundo una paz y seguridad breves, como retorcido preludio. El usurpador comenzará con el color blanco, mas el siniestro montador es de una sola identidad. En el caballo bermejo el jinete muestra su cara, en donde la guerra mundial y total derramará cataratas de sangre por medio de su gran espada. La hambruna, la desertificación y la desesperación se subirán con prestancia a un caballo negro; el infierno, los cadáveres y las pestes a uno amarillo. Los cuatro caballos garantizan el reinado sucinto del mal. Con vestiduras blancas como consuelo, redimidos apuran las sentencias del Señor. Muchos hebreos aceptan a Cristo y la persecución a los creyentes judíos y gentiles en Jesús es bestial. Con el sol oscuro, la luna roja y un terremoto insuperable, los incrédulos y fariseos huyen despavoridos y desorientados, y otros se ponen a leer la Biblia, debajo de una mesa.

CAPÍTULO 7

Detén los vientos, el curso de los acontecimientos, que hoy sellaré a mi pueblo, a los que elegí: doce mil de cada una de las doce tribus de Israel, los que guardaron el mandamiento con celo. Todos los millones de redimidos por la sangre preciosa estaban delante del trono aplaudiendo al Cordero. Venían de los cinco continentes, emblanquecidos y alegres, y con la gloria se olvidaron de los padecimientos y ofensas que experimenta todo cristiano efectivo. Ángeles y salvados arman de pie un supremo carnaval, incluyendo a los que soportaron la gran tribulación. Adiós al hambre, a la injusticia, a la mentira, al dolor. El único mérito valedero es la sangre preciosa, nada más. El alma humana nació para servir al Señor.

CAPÍTULO 8

El intimidante y conciso silencio es el precedente, cada una de las trompetas anuncia el castigo divino, las oraciones de los santos aterrizan en el altar y del incensario caen a la tierra los primeros remezones. Cada una de las siete trompetas se atrinchera en su posición. Granizo, fuego, desertificaciones, envenenamientos, sed, destrucciones, mortandades, meteoros y amarguras, visitaron las cuatro esquinas y todo el planeta, con las atribuciones efímeras y el apogeo, del anticristo. Los cuerpos celestes también participaron de la ira. Un ángel anuncia las tres últimas trompetas con un cartel, la naturaleza fue el instrumento de las primeras cuatro.

CAPÍTULO 9

Los guerrilleros de las tinieblas entran en acción, el pozo del abismo se abre de lado a lado y las langostas torturaron por cinco meses a los hombres que no tenían el sello de Dios en sus frentes. Langostas astutas, acorazadas, expeditivas e imbatibles. Nadie fallecerá con estos horrores aunque lo intente, este es un anticipo de las picaduras del infierno. Cuatro ángeles particularmente perversos fueron desatados, y con rabia y talento asesinaron a un tercio de los hombres, con un ejército de doscientos millones de jinetes y ni aún así se arrepintieron del horóscopo, del aborto, del orgullo, del paganismo religioso beatificado, del espiritismo, del fariseísmo, de la pornografía en vivo, de la avaricia, del crimen, del tabaco, del vasallaje, de la explotación de seres humanos, del sacramentalismo, del agnosticismo y de las otras idolatrías. El pagano de corazón porfiará hasta el último día y la decadencia global lo uniformará todo, todo, todo.

CAPÍTULO 10

Y desciende el ángel fuerte con un librito en la mano, con el mar y la tierra bajo sus pies, rugiendo, y el misterio de los siete truenos continuará como continuará por otro tiempo la evangelización. Con la séptima trompeta los predicadores cesarán y los misterios del reino de Dios se mostrarán. La profecía es dulce al masticarla y amarga al digerirla.

CAPÍTULO 11

El templo de Jerusalén ya fue reconstruido y le dará gloria y sacrificios al anticristo, descartándose por un lapso reducido la gloria de Dios. A los gentiles les entregaron el patio por tres años y medio y el testimonio de Cristo fue casi eliminado de la tierra, mas los testigos predicarán 1260 días, con vigor, y la bestia peleará contra ellos y los asesinará, mas los dos testigos resucitarán y ascenderán al cielo; antes, sus cadáveres se exhibirán por tres años y medio, por todo el orbe y sin ser sepultados, con mofas. Es factible que los dos testigos sean Moisés y Elías. Con la séptima trompeta concluirán los siete años, y el carro de la victoria ya se presenta con todo, y fueron galardonados los profetas y siervos de Dios, y el templo del cielo fue abierto y lo mostró todo, y los incrédulos se sintieron humillados y desechados.

CAPÍTULO 12

En ningún caso la mujer es María, tampoco la iglesia, seguramente es el mismo pueblo de Israel, desde el sueño de José y las doce tribus. El príncipe Satanás arrastró consigo un tercio de los ángeles, en busca de su propia gloria, persuadiendo también a Adán, a la raza humana. El dragón jamás devorará la redención. A la iglesia la arrebatarán y el infierno comenzará lento. Tres años y medio de diabólica paz y tres años y medio de diabólica violencia. Y los hebreos creerán en Jesús el Señor.

CAPÍTULO 13

El anticristo emergerá del mar cual bestia, enfurecido y como príncipe de las multitudes. Diez naciones lo considerarán el amo del mundo. Carismático, pacífico al inicio, manipulador genial y desalmado. Las siete cabezas son también los siete montes de la ramera. La primera mitad de la semana no se mostrará y sus brazos y la tecnología lo abarcarán absolutamente todo, con un trono de reducido tiempo pero brutalmente fuerte. Parecerá que es el Mesías, en las mentes terrenales, por su gran inteligencia, astucia y maravillas de película. El mundo se le postrará sin ambigüedades, devorándose emocionado las mentiras perfectas y resumidas. El misterio de la iniquidad desbordará el planeta y la trinidad diabólica se moverá como pez en el agua, haciendo milagros que impactarán al populacho. La marca en el brazo o mano será la cédula de identidad. La Roma de los siglos es un súbdito ferviente de Satanás. El anticristo traicionará a su socia la gran ramera. Para lo que viene, Hitler y Stalin juntos son bebés de pecho. Jerusalén, epicentro de la redención y de la calamidad. El hombre fue creado un viernes, Cristo murió un viernes. Muchísimos se venderán por un plato de lentejas, en un comercio internacional centralizado en la mano del mal; pero esos días se acortarán, para el alivio de pocos.

CAPÍTULO 14

Los 144.000 son hebreos sufridos que se conservaron limpios. El primer ángel les predica a los habitantes de la tierra, el segundo anuncia la caída de Babilonia, de la peste, el tercero les advierte que no se adhieran a Lucifer, porque el látigo del Juez está presto. Se debe morir por Cristo sin medir las consecuencias. Enterró la hoz y comenzó la cosecha de frutos maduros.

CAPÍTULO 15

Siete ángeles poseían las siete plagas postreras, con las que se concluía la ira de Dios. El cántico de Moisés se interpreta con las arpas del Señor, con el cual este otro y último Egipto también se quedó atrás, sin regresos.

CAPÍTULO 16

La irritación del Señor se derramó sobre la tierra. La primera copa trajo una úlcera maligna y pestilente, como un adelanto del mal oliente infierno sempiterno. La segunda copa convirtió ese mar en sangre contaminante, y la tercera hizo lo mismo con los ríos y aguas, y bebían esta sangre por la que derramaron los santos. Con el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, y los hombres se quemaban e insultaban a Dios firmemente. El quinto ángel le disparó al trono de la bestia, y a pesar del dolor, blasfemaban sin arrepentirse. El sexto ángel secó el río Éufrates preparando así el camino de los reyes del oriente a Palestina, yendo al Armagedón para su propia destrucción. La séptima copa cayó en el aire y todo quedó hecho. Un terremoto como el de nunca antes sacudirá las islas y los montes de la tierra, con granizos. El aparato organizacional del mal fue devastado.

CAPÍTULO 17

La gran ramera está sentada sobre pueblos y multitudes, ha fornicado y negociado impúdicamente con los poderosos, es pomposa y perseguidora de santos y habita en Roma, en medio de siete montes. La diplomacia de la gran prostituta no posee escrúpulos, vestida de púrpura y escarlata y adornada con oro. Las piedras preciosas se refieren a la tiara papal también. La Inquisición fue la asesina oficial de santos y mártires. El protestantismo histórico y todo el catolicismo ortodoxo son dignos hijos también de su madre la gran meretriz. Con Babilonia se afianzó el paganismo elaborado y sus retoños. La iglesia Romana volverá a ser poderosa como nunca antes, pero sólo por un ciclo muy corto. El aniquilamiento de la ramera, la concubina de la inmoralidad, será rápido, cruel, contundente y por etapas. El Cordero de Dios es eternamente invencible.

CAPÍTULO 18

Y Babilonia caerá como Sodoma y Gomorra, y los empresarios lamentarán el no poder comprarle más. Se bajó el cortinón y la gloria de Babilonia feneció. Sequías, hambrunas, relámpagos, grandes incendios y más. Aquí perecieron Abel y muchos profetas de Dios. La venganza es solo mía sentencia el Señor.

CAPÍTULO 19

Los santos en el cielo inician las celebraciones porque los juicios del Señor son verdaderos e ineludibles. Cristo el Dios Todopoderoso reinará por siempre. Las disímiles meretrices sucumbieron de golpe. Se terminaron las ignominias, las inquisiciones. Nadie más ridiculizó a los predicadores de la Biblia. Sólo hay alegría por las bodas del Cordero, en la cual la santa iglesia se une con el Redentor, por siempre. Todos los pueblos verán al rey de reyes, al Verbo de Dios. La bestia y el falso profeta fueron lanzados al lago de fuego y Cristo Jesús separará el trigo de la cizaña.

CAPÍTULO 20

Satanás fue encadenado por mil años en el abismo, concluido los siete años, sin posibilidades de acercarse a las naciones. La genuina iglesia gobernará con el Señor, el emperador de todos los pueblos, por diez siglos. Todos los mandatarios se conducirán con integridad, sin comercio de armas ni obscenidades. Ahora Satanás es liberado y engañando a las personas, las reúne para la gran y funesta batalla final. Mas el fuego de Dios los consumió y Satán acompañó a la bestia y al falso profeta en el lago de fuego, por los siglos de los siglos. La muerte se murió, las miserias se extinguieron.

CAPÍTULO 21

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, la capital eterna del reino de Dios, que descendió del cielo como esposa preparada, con toda su gloria y fulgor, sin templos, porque la comunión de los inscritos en el libro de la vida con el Rey de reyes es directa, como hoy. Ninguna inmundicia entrará en la nueva Jerusalén.

CAPÍTULO 22

Con las hojas del árbol las naciones se sanan y con el agua del río beben la vida eterna. Por la luminosidad divina no habrá noche ni día y con Él regiremos por siempre, desde su trono, envueltos en la alucinante dicha de Su presencia. El Redentor aparecerá cuando no lo imagines. No beses la mano de ningún hombre u obispo. Jesucristo es Dios, el único y suficiente Dios. Gloria a la Santísima Trinidad. Ven, Jesús. Sí, debes aceptar esta tarde a Cristo Jesús como Señor y Salvador, obedeciéndole postrado. Te conviertes a Cristo, y después te bautizas.

FIN


ANTOLOGÍA DE POEMARIOS

http://antologiadepoemarios.blogspot.com


Otras obras en la antología 
LAS SOTANAS DE SATÁN